Puede que no sepas muy bien cómo ponerle nombre a lo que te pasa.
O puede que lo tengas claro, pero no sepas qué hacer con ello.
Cada proceso interno tiene su propia forma, su propia historia y su propio ritmo.
Y yo quiero ayudarte a lidiar con esos procesos. Por aquí te cuento aquellos con los que trabajo más a menudo:
La ansiedad hace que todo se sienta urgente y agotador. Y aunque podría ser un mecanismo de gestión útil, si se descontrola, deja de ayudarnos por completo.
En terapia miramos qué está pasando, aprendemos a relacionarnos de otra manera con esa ansiedad y buscamos cómo seguir viviendo sin que marque cada paso.
Apatía, desmotivación, tristeza profunda, falta de energía o de ilusión.
A veces cuesta incluso explicar qué pasa, solo sabes que algo no va bien.
En consulta abordamos estos estados paso a paso, buscando recuperar el movimiento de tu vida y sin forzar procesos.
Sí, hay salida.
Y no, no tienes que avanzar solo.
Puede que sientas demasiado. O que no sepas muy bien qué sientes.
O que tus emociones te desborden y te dejen bloqueado.
En consulta aprendemos a reconocer lo que aparece, a dejar de luchar contra ello y a decidir cómo actuar sin que las emociones lleven siempre el volante.
No se trata de controlarlas, sino de relacionarte mejor con ellas.
Perder a alguien, una relación, una etapa o incluso una idea de vida cambia tu mundo. A veces el dolor es evidente. Otras, más silencioso.
Damos espacio a lo que duele, hablamos de lo que se ha perdido y poco a poco vamos buscando cómo seguir adelante sin negar lo vivido.
Las relaciones pueden ser un apoyo o una fuente de malestar.
Pareja, familia, amistades: a veces repetimos dinámicas que nos hacen daño sin entender muy bien por qué.
En terapia miramos juntos esos patrones, los límites, la comunicación y lo que necesitas para relacionarte de una forma más segura, sana y tranquila.
Las apariencias, las comparaciones constantes, las vidas perfectas en las redes sociales… A veces, podemos caer en espirales que nos hacen pequeños y que no dejan ver cómo y quiénes somos.
Aquí trabajamos para reconstruir una relación más amable contigo, para que por fin puedas mirarte, aceptarte y quererte.
Hay experiencias que dejan huella y aparecen sin avisar en forma de miedo, bloqueo o desconexión. A veces, ni siquiera sabemos qué o por qué.
Si algo de tu historia sigue condicionando tu vida actual, lo exploramos juntos con cuidado y a tu ritmo, para que el pasado deje de decidir por ti y puedas, por fin, marcar tú el rumbo de tu vida.
Ser parte del colectivo no es un problema.
Pero crecer, amar o relacionarte en un mundo que a veces te cuestiona. Sí puede dejar huella.
Me siento al lado de personas LGTBIQ+ que viven procesos como:
Muchas veces el conflicto no está en uno u en otro, sino en la dinámica que se ha ido creando con el tiempo.
No se trata de buscar culpables, sino de solucionar lo que os separa.
Si ambos queréis trabajar por la relación, abrimos un espacio donde poder hablar, escucharos y entender qué está pasando entre vosotros.